Historia vs Dios
Ya he dicho aquí que soy estudiante de la carrera de Historia, normalmente no doy una razón objetiva de haber escogido esta carrera. Siendo sincera a pesar que me gusta la materia no me había visualizado como historiadora en mi vida futura. Sin embargo, quise estudiar filosofía y ser escritora, hasta me visualizaba echada en el diván a consecuencia de lo mismo. Si, se que es un estereotipo de escritor egresado de filosofía, pero, ¿qué pueden pedir de una niña de trece años? No ingresé a esta carrera por razones que son largas de contar y tediosas de leer así que no ahondaré mucho en eso, pero si les diré que mi madre criticó desde siempre mi gusto por la lectura de filosofía. Eso de que el hombre piense por el hombre no es algo que le agrade, además que la filosofía según ella es cosa de ateos. Por eso y por otras razones no ingrese a filosofía y terminé en la recién abierta carrera de Historia en la UAT. Realmente yo creía que esta carrera es de lo más aceptable que puede haber, pero me acabo de dar cuenta que para mi madre Historia es algo que va en contra de Dios. Oh sorpresa, y yo que creía que en cierta forma ella estaba contenta con mi elección. Después me puse a analizar y me di cuenta de muchas cosas por las que Historia podría considerarse la carrera ‘del diablo’.
Pues si bien es cierto que la filosofía en muchas ocasiones pone en tela de duda la existencia de la divinidad o simplemente la rechaza por completo, en la historia Dios es sólo un objeto de estudio, que permanece como un actor más en nuestro escenario. Despojado de su carácter divino y objeto de fe, pasa a ser estudiado bajo el uso que hizo de este el hombre. Si, como lo acaban de leer, porque para la historia el que exista o no exista no es algo que se cuestione, sino el actuar del hombre bajo las razones divinas, casi siempre interpretadas a favor del mismo hombre. Es de llamar la atención que la historiografía permanece agnóstica ante la idea de Dios, y cómo hasta cierto punto relega al mismo a uno de esos elementos fantásticos más en el transcurso del tiempo. Si bien es cierto que gran parte de la historiografía antigua se hizo bajo los influjos de la providencia no es de negar que esa historiografía es muy cuestionable y deja muchas cosas qué desear. Los historiadores modernos ven esos tiempos como parcos y poco llenos de veracidad.
En la escuela nos enseñan a ser netamente objetivos, a dejar de lado ideologías o creencias y movernos con cierta imparcialidad en torno a la historia. Por lo tanto en la historia el ser agnóstico en cuanto a cuestiones de providencia al momento de escribir historia es lo mejor. Además como siempre se busca ser objetivos, el entrar en pasiones fanáticas acerca de lo divino queda casi como ridículo.
Y pues si, así como dice mi madre, en la historia sólo se viene refutando a la fe. Yo creo que sólo se trata de decir las cosas lo más claramente posible, lo más objetivo y real, fundamentándose en fuentes que demuestre lo que se dice. Ya que muchas de las cosas que hacen que exista la fe son mitos falaces. Quizá por esto historia sea la carrera ‘del diablo’ porque hace que salten a la luz verdades que dan al traste con muchas de las creencias más populares, entre ellas, las cuestiones divinas.
Y es que como dicen por allí, la verdad no peca, pero si incomoda…
Pues si bien es cierto que la filosofía en muchas ocasiones pone en tela de duda la existencia de la divinidad o simplemente la rechaza por completo, en la historia Dios es sólo un objeto de estudio, que permanece como un actor más en nuestro escenario. Despojado de su carácter divino y objeto de fe, pasa a ser estudiado bajo el uso que hizo de este el hombre. Si, como lo acaban de leer, porque para la historia el que exista o no exista no es algo que se cuestione, sino el actuar del hombre bajo las razones divinas, casi siempre interpretadas a favor del mismo hombre. Es de llamar la atención que la historiografía permanece agnóstica ante la idea de Dios, y cómo hasta cierto punto relega al mismo a uno de esos elementos fantásticos más en el transcurso del tiempo. Si bien es cierto que gran parte de la historiografía antigua se hizo bajo los influjos de la providencia no es de negar que esa historiografía es muy cuestionable y deja muchas cosas qué desear. Los historiadores modernos ven esos tiempos como parcos y poco llenos de veracidad.
En la escuela nos enseñan a ser netamente objetivos, a dejar de lado ideologías o creencias y movernos con cierta imparcialidad en torno a la historia. Por lo tanto en la historia el ser agnóstico en cuanto a cuestiones de providencia al momento de escribir historia es lo mejor. Además como siempre se busca ser objetivos, el entrar en pasiones fanáticas acerca de lo divino queda casi como ridículo.
Y pues si, así como dice mi madre, en la historia sólo se viene refutando a la fe. Yo creo que sólo se trata de decir las cosas lo más claramente posible, lo más objetivo y real, fundamentándose en fuentes que demuestre lo que se dice. Ya que muchas de las cosas que hacen que exista la fe son mitos falaces. Quizá por esto historia sea la carrera ‘del diablo’ porque hace que salten a la luz verdades que dan al traste con muchas de las creencias más populares, entre ellas, las cuestiones divinas.
Y es que como dicen por allí, la verdad no peca, pero si incomoda…
Comentarios
...por lo demas celebro tu ingenio e inteligencia, Cyndy Byron... es una de las cosas tuyas por las que yo... bueno, tu sabes...
Supongo que no necesito identificarme =)
Ich Liebe Dich
buena ya me voy ya no se ni lo ke digo amiba jajaja ando divagando