Compromiso, boda y matrimonio.
Si hago memoria nunca creí en el matrimonio como una posibilidad de vida. He escuchado a muchas personas que dicen que sí soñaban con casarse desde pequeñas pero para mí ese sueño nunca fue una tierra prometida. Con los años y gracias a la industria del matrimonio llegué a visualizar ciertos escenarios pero nunca fueron como tal una aspiración real. Si a eso le añado mi descubrimiento del feminismo radical y la crítica al amor romántico, el resultado fue una negación rotunda a los patrones establecidos por el patriarcado hacia las mujeres cuyos lugares comunes son el matrimonio y la maternidad. Sin embargo, tengo dos años comprometida. Puedo contar el día de mi compromiso como una de esas historias que pueden sonar inverosímiles: un día sin planes fijos en Japón, un destino inesperado -Kobe- un día lluvioso como solo el verano insular puede serlo y una tienda de novias. Los detalles de ese día son tan mágicos que cuando los recuerdo siento que lo vivido fue un sueño. No fue un día norm...