"Corina" y el optimismo como estrategia para sobrevivir
La semana pasada
vi en el cine la película "Corina" (Urzula Barba Hopfner, 2024) la
cual solo conocía por los posters y la promoción que Cristo Fernández le hizo
en sus redes sociales. Siendo sincera, mi mayor motivación para verla fue el
actor antes citado que, dicho sea de paso, me gusta mucho. Para sorpresa mía y
de mi mamá (mi compañera para películas nacionales) "Corina" fue una
película bonita, sencilla pero entrañable, con una historia que aborda el miedo
a lo desconocido, la relación maternal con roles invertidos en la que la hija
cumple con ser la cuidadora y el vínculo con el mundo exterior, el amor por los
libros, las historias y la escritura.
Al salir del cine
nos sentíamos muy contentas, dichosas de haber visto una película que nos
hizo pasar un buen rato, reflexionar, observar posibles resoluciones y quedar
satisfechas con un final feliz. Durante la semana vi más comentarios que
coinciden con mi experiencia de espectadora, todos tenemos algo positivo qué decir de la película, no porque se trate de una experiencia cinematográfica
de primer nivel, sino porque cumple con la función de entretener y alegrarnos
durante la función sin ser propiamente una comedia. El cine como
experiencia emocional positiva siempre se agradece.
Pero así como vi
comentarios positivos, también hubo críticas que siempre se leerán a propósito
de las películas mexicanas: que si no corresponde a la realidad, que si es
necesario ver en pantalla una historia alejada al contexto mexicano en el que
hay una gran lista de temas por denunciar. Tal parece que cuando se trata de
producciones mexicanas ponemos una vara tan alta de expectativas que es difícil darle gusto a todos. Como si para que una película se pueda tomar con
seriedad se tengan que abordar puntos profundos y vulnerables de la
condición humana o social.
Este último lo he
visto como un tema recurrente en la manera como se juzga un trabajo
creativo en lo que respecta a la literatura. Pareciera que los libros "serios" son precisamente los que contienen las
historias más violentas, oscuras, ominosas o deprimentes. Esos son los temas
que sí pueden ser considerados para los sellos editoriales de renombre, los que
ganan premios, los que se discuten y reseñan en revistas especializadas.
Mientras tanto, los temas felices y el optimismo se relegan a lo que se toma como superficial y a esos lugares que no figuran en la gloria de lo literario sino a lo meramente comercial.
En
"Corina" el personaje de la escritora Silverman -que es el detonante para que
la protagonista inicie su aventura- al final ofrece un discurso sobre la
libertad creativa y por qué es importante que las historias, aunque sean
ficción, se confronten con la rudeza de la realidad. Pero Corina defiende los
finales felices, no por interés comercial ni como un recurso condescendiente
con los lectores, sino porque las historias que leemos pueden ser esos
referentes del mundo que nos pueden abrazar, dar un lugar seguro y brindar
esperanza. Por muy ingenuo que pueda parecer yo también creo que la literatura
puede ser un lugar para el optimismo y la alegría.
En mi paso por
los diferentes talleres de creación literaria observo que hay una constante
exploración creativa tomando como punto de partida los temas asociados a la
tristeza, al dolor, a la denuncia social, a todo aquello que aqueja el interior
del ser humano. Escribir desde un yo doliente tiene un impacto muy profundo en
el lector y en el creador. No obstante, creo que puede haber un espacio para la
alegría, para esos momentos luminosos que también forman parte de la realidad
diaria. He tratado de configurar mis textos creativos desde el optimismo y eso
me hacía sentir un poco en desventaja con respecto a la obra de otros. Sin
embargo, y gracias a mi experiencia con esta película, considero que es
oportuno crear espacios para hablar de cosas bonitas desde la literatura y el
cine.
Por eso celebro
que existan historias lindas, que se reflexione desde el optimismo y que
busquemos finales felices para nuestras historias. Como dijo el personaje de
Waymond Wang de la película "Todo en todas partes al mismo tiempo"
elegir ver el lado bueno de las cosas puede parecer ingenuo, pero es
estratégico y necesario para sobrevivir a través de todo.

Comentarios