Algo sobre mi canal de YouTube, los libros y la lectura.


Hoy es día del libro y eso me recuerda que hace algunos años tuve la firme intención de hacer un canal de youtube dedicado a hablar de lo que estaba leyendo y los libros que tenía en mi lista de pendientes de lectura. Aunque no gané muchos seguidores sí noté que el tráfico poco a poco iba subiendo y cada cierto tiempo algún video cobraba relevancia. Sin embargo, como muchas cosas en mi vida creativa, cuando empiezo a ver resultados algo me bloquea y comienzo a ponerme pretextos para no continuar. En aquel momento fue mi incipiente y ahora trunca carrera en educación, mi doble jornada de trabajo y una lista de etcéteras que está de más enumerar. 

De aquel entonces a la fecha muchas cosas han cambiado tanto en mi vida como en la manera como me relaciono con la lectura y los libros. De entrada, me dedico a la venta de libros por lo que estoy en contacto con ellos a diario y son tantos que algunos ya no provocan interés ni asombro. Por otro lado, estoy especializándome en estudios literarios que por ello el libro, como ese objeto de culto y fetiche de soberbia intelectual, para mí a ha pasado a segundo término. El libro es el medio, pero el contenido y lo que se puede interpretar, debatir, afirmar o descartar de lo que propone es lo que me interesa. Por último, en los últimos años he notado un auge en el que el autor, como fenómeno mediático y político, genera más interés que la propia obra. Ni hablar de los contratos de publicación que se firman en correspondencia a la cantidad de seguidores y la exposición que tienen en redes. Y me resulta curioso observar que varios booktubers que iniciaron canales casi a la par que el mío ya tienen obra publicada, todo porque el aparato editorial observó números, tráfico y contenido. 

Tengo sentimientos encontrados con todo esto, con el libro como objeto de consumo y también con lo que se publica. Tengo sentimientos encontrados con los creadores de contenido que un buen día son novelistas o gurús de viajes, de estilo de vida, de las promesas que pasaron de la pantalla a material impreso. Tengo sentimientos encontrados con la producción material del libro, los recursos que se invierten como apuestas a generar pérdidas con libros que después de rotar en librerías tienen como destino la destrucción de tirajes casi completos. O peor aún, la impresión de libros que se obsequian a personas que ni los pidieron ni les interesan.

Observo mi canal de youtube, parece un momento suspendido en la prehistoria digital: sin micrófono especializado, sin un estudio, sin subtítulos generados con IA, con una edición de versión gratuita de inshot, sin enlaces a tiktok ni versión podcast disponible. Además, para los estándares de inmediatez actuales, mis videos duran una eternidad. El mundo ha cambiado mucho en tan pocos años...

Tal vez retome los videos, tal vez sea momento de regresar al punto de partida que me haga recordar por qué antes me entusiasmaban tanto los libros y la lectura. 

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