De la chavorruquez y los viajeros en el tiempo.
Lo digo porque ya en el filo de mis 36 sigo emocionándome con productos de Sanrio y dudando de los pasos que doy en la vida. Justo hace un año me comprometí y no he sido capaz de organizar una boda. Aunque ya estoy en los últimos bríos de la edad reproductiva conveniente, siento que una posible concepción sería equivalente a un embarazo adolescente.
Algunos medios han hablado de los treinteens y aunque en un inicio sonaba gracioso (como todos esos términos que mezclan palabras en inglés para definir un concepto novedoso) creo que es hora de ir más allá del meme. Lo digo porque cada que me encuentro escuchando la música que yo considero "de moda" resulta que esa canción está cumpliendo 20 años y cada que me encuentro con excompañeros observo que el mundo avanza y yo me quedé suspendida en algún punto de la primera década del 2000.
Procuro habitar el presente, aunque mi formación es de historiadora casi no visito mi pasado personal. Por eso me resulta curioso este ejercicio de prolongar un presente que sucedió hace más de diez años y considerar que todo eso que avanza es el mundo mientras que yo sigo en un punto en el que todavía tengo que pedirle consejo a mi madre sobre medicamentos para un resfriado.
La chavorruquez me respira en la nuca: el estreno de Shrek y la disolución de N'sync tienen más de veinte años, mi primera red social fue Fotolog (ahí comencé a bloggear), uso correo hotmail, alcancé a usar AltaVista y comprar cassettes piratas de las Spice Girls. Puedo identificar en la nueva colección de Rosalía con Dior los mismos pantalones que usamos y decoloramos a propósito con cloro y decir "eso estaba de moda hace poco" y resulta que hace poco fue en los años 90 del siglo pasado.
Me siento como una viajera en el tiempo que se quedó estacionada en una época. El tiempo avanzó, las personas encontraron su lugar, mis amigas se convirtieron en madres, mis exnovios son ejemplares padres de familia, otras amigas coleccionan posgrados y yo uso mascarillas y cosméticos Hello Kitty.
No soy la única. Somos muchos viajeros en el tiempo que estamos varados en nuestra isla de presente que se definió en el 2012, 2008, tal vez 1999. No vivimos de nostalgia porque nunca abandonamos esa época, nuestra época. Somos como vampiros, pero con dolores de rodilla e intolerancia a la lactosa. Vampiros que ya no aguantan las desveladas y usan protector solar.
Me gusta el concepto: viajeros en el tiempo, treinteens que desafiaron el paso de los años y navegan la vida en una isla de presente que sucedió hace quince o veinte años. Yo soy una de esas viajeras y navegantes, pero con WiFi y streaming.
Visto de esa manera qué gran momento para vivir el pasado en el presente, la verdarks.

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