Compasión para principiantes
Creo que no uso tanto la palabra compasión porque asocio compasión con "tener lástima" de algo/alguien y en sí mismo ese sentido de verticalidad no me gusta. (Aunque sepa que compasión es otra cosa.)
Justo hoy tuve una experiencia que me incomodó e hizo cuestionar mis actitudes hacia los otros. Casi no uso el sistema de transporte público porque alterno caminar, andar en bici y cuando tengo que transportar a mi familia uso el coche. Cuando camino y ando en bici es inevitable sudar, más en una ciudad tan calurosa como la mía. Pero hoy como tengo varios pendientes decidí usar el transporte público para llegar lo más limpia y fresca posible. Así que salí de casa media hora más temprano (¿mencioné que además el transporte público es tardado, deficiente y saturado?) salí reluciente, perfumada, muy planchada y con todos mis enseres para el día laboral de 12 horas. Como era de esperarse el camión venía lleno, alcancé lugar sentada y me concentré en el audiolibro que estoy escuchando en las mañanas. Al poco tiempo se subió una pareja de adultos a todas luces en situación de calle. La señora comenzó a insultar a quien amablemente le ofreció asiento, el hombre que la acompañaba trató de calmarla y luego se acomodó de pie junto a mi. No había puesto tanta atención porque traía audífonos pero al sentir la cercanía percibí el mal olor. Todos estábamos incómodos por el olor, tanto que la persona que venía a mi lado se bajó del camión lo cual dio paso a que el señor se sentara junto a mi. Y ahí, sin espacio para movernos transcurrió parte del viaje. Yo estaba muy incómoda ¡quería llegar fresca y limpia al trabajo! y ahora tenía todos los olores de secreciones que quería evitar casi encima de mí porque no supe adivinar si el señor quería abrir la ventana o solo estaba tonteando para rodearme por la espalda. Y pensaba y me reprochaba mis impulsos ecológicos de no usar transporte privado, de no querer mover mi coche si viajo sola, de mi inútil intención de limpieza. No logro definir qué pasó que la señora discutió con otros pasajeros y finalmente bajaron. Ahí fue cuando puse más atención al hombre que tenía junto a mi: Descalzo, con un pantalón extremadamente grande puesto al revés y amarrado con unas cuerdas para que no cayera, playera que alguna vez fue blanca. Eso sí, fajado. Este último detalle hizo que me diera cuenta: fajado, como yo.
Estoy leyendo a cuentagotas el libro de Pema Chodron "Abrazar lo inabrazable" y menciona la práctica del "igual que yo" para evitar las polarización y cultivar la compasión. El primer impulso al verle fue tener lástima pero el observar que iba fajado fue una manera de cambiar la perspectiva y verlo con otros ojos: igual se preocupa por verse bien, como yo. Igual busca la manera en que el pantalón no se le caiga y pueda verse formal, al menos vestido, como yo. Igual pidió oportunidad de bajar y a su paso ofrecía disculpas por lo que la señora había dicho, como yo también hubiera mediado.
Suelo usar la palabra empatía como sinónimo de compasión pero hoy me di cuenta que no es igual. Porque veo que la empatía viene de ponerse sí, en el lugar del otro pero sin abandonar el sentido individual, soberbias y prejuicios incluidos. Pero cuando uno ve con ojos del "igual que yo" es no solo ponerse en el lugar del otro sino darse cuenta que no tendríamos que ir por la vida haciendo separaciones ni juicios porque en el fondo todos compartimos algo que nos hace iguales.
Finalmente llegué a mi destino. Bajé, el sol matutino y la incomodidad me hicieron transpirar más de lo esperado. No sé si vaya a conservar una buena estampa de aquí a terminar el día de trabajo pero al menos ya descubrí de qué va la compasión en el sentido de lo que habla Pema Chodron. Y con eso para mí ya es un buen inicio de semana


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