No todo, no siempre.
Cada que entro a redes sociales me sorprende la cantidad de contenido, retos y numeralia que hay. Yo misma soy una persona que ha vivido en constante empuje de mis límites. Sin embargo con el tiempo y los años he aprendido que Todo no se puede y que No siempre se puede. Ya no actualicé mi último propósito de fin de año 2022 que era correr media maratón y que al final no se dio por diversas circunstancias. En el momento que escribo, marzo de 2023 si mis cuentas no fallan he salido a correr solo dos o tres veces en lo que va del año. Y está bien.
Antaño estos números me hubieran atormentado como una falla terrible en mi historial de vida. Estaría dándome contra la pared cada que aparecieran posts de running o cuando viera las publicaciones de mis conocidos que sí encuentran el momento para salir de sus casas a planchar pavimento. Pero aprendí que no hay una medida establecida para todos, las circunstancias cambian, la gestión del tiempo cambia y las prioridades cambian. Claro que me gustaría tener la misma agenda de actividades y energía que hace cinco años y tal vez en un momento pueda conciliar todo lo que me gusta para hacer en la semana, pero de momento estoy haciendo mi mejor esfuerzo en establecer lo que debo hacer, lo que puedo hacer y lo que quiero hacer. Trabajar es un deber, ejercitarme es una posibilidad y descansar es algo que quiero hacer.
Si bien antes sacrificaba horas de sueño para levantarme muy temprano, o por el contrario me desvelaba con tal de hacer deporte ahora mi prioridad está en ya no acumular tantas horas de ejercicio como en tener en un sueño reparador. Además los años y la energía cambian la noción de deber hacer. A finales del año pasado cuando abandoné la meta del medio maratón me dije "No todo, no siempre". Y esta simple conclusión me alivia cada que algún plan no funciona como quisiera. Si las cuentas no salen como presupuesté, si ya se me hizo tarde para desayunar, si no voy al gimnasio, si la comida no sabe como lo imaginé. No siempre las cosas serán como uno las planea ni el universo va a conspirar para beneficio de nosotros. Todo no se puede.
Claro que es bueno tener objetivos y como buena hija de la cultura del esfuerzo soy la primera en decir que es bueno tener una meta y una motivación. Pero en ese proceso trazar rutas siempre es bueno tomar en cuenta la variable impermanencia. Me gusta mucho la frase que usa Elena Malova en sus videos: realizar los ejercicios sin apego a los resultados. Y sí, las cosas serán o no serán y de todas maneras la vida continuará su curso.
En este momento estoy haciendo mi mejor esfuerzo en las áreas que puse como prioridad, sorteando las condiciones del día a día y sobre todo aceptando las cosas No puedo hacer. Y qué liberador es aceptarlo.
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