Insomnio matutino

Escribo esto en una agradable mañana de domingo. Llevo despierta desde antes de las 6 AM. Lo sé porque desde hace unos años tengo por reflejo tomar mi celular al momento en que me despierto. La pantalla indicaba las 5:47. Mi primera reacción fue dejarlo de lado y continuar durmiendo pero ya no pude, los ruidos de la ciudad que despierta acapararon mi atención: los primeros microbuses del día, los espontáneos coches, un perro que ladra, las campanadas de la iglesia cercana. Después vinieron los pensamientos al azar de cosas por las que no debería estar preocupándome a una hora en la que tendría estar profundamente dormida, porque la costumbre clasemediera indica que los domingos son los días de levantarse tarde, de holgazanear en casa, de deprimirse por el inminente lunes. No sé si a eso se le puede llamar insomnio matutino pero después de una hora y de ver el alba en todo su esplendor me resigné a que ya no volvería a conciliar el sueño y me levanté. Tenía varias opciones, cambiarme y salir a correr como hace la gente que admiro, leer la novela que en teoría terminaría esta semana, ponerme a estudiar escalas en el cello o escribir. Finalmente me puse a ver tiendas de zapatos en línea.

Conforme pasaban los productos en la pantalla caí en cuenta que cada que quiero evadir una situación que me incomoda me pongo a ver imágenes de cosas que me gustan pero que no voy a tener. Ya sea zapatos, ropa, muebles, decoración para cocina, recetas. Pinterest es mi reciente cronófago y ahí voy cada que no encuentro las palabras para continuar escribiendo, cuando no quiero adelantar trabajo, cuando siento que no me vestí adecuadamente para salir de mi casa. Vivo de imágenes, de las tiendas en línea en las que paso solo a ver, de imaginar lo bonito que se verían esos zapatos con el pantalón verde que nunca he estrenado.

No sé si sea yo, o la mañana, o el hecho de que me siento ¿desvelada? por haberme despertado tan temprano pero creo que a esto se reduce todo: a los anhelos que vamos cultivando a lo largo de nuestra de vida. Cierto es que todo comienza con un solo deseo, como cuando quise correr 10k y con esfuerzo lo hice, pero también está ese lugar donde habitan los anhelos que podríamos realizar pero que preferimos tener reservados en una suerte de amor platónico. Un gran viaje, una casa hermosa, una edición de lujo. En mi caso fantasear con la vida que pude haber tenido si mis circunstancias hubieran sido diferentes.

Lo bueno de haberme despertado tan temprano es que encontré el espacio para escribir esto y dar por reinaugurado mi blog, algo que cada año tengo contemplado y que termino dejando de lado por no tener tiempo suficiente. Espero que el ánimo y la voluntad no decaigan porque más que un ejercicio de popularidad (como muchos lo hacen en estos tiempos de querer ser influencer) para mi este blog representó muchos años un ejercicio de autoexploración y catarsis. A escribir se aprende escribiendo y que mejor manera que aprender a escribir que sacando lo que uno trae dentro.


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