Propósitos de fin de año
En cuanto a planes, metas y propósitos hay dos posturas: una
que dice que no se deben decir para no “salar” las cosas y que al final no se
cumplan, o bien compartirlas para “decretarlo” y que sean un hecho. Por lo
general soy muy discreta con mis asuntos personales, mi círculo de cercanos es muy
pequeño y mis planes se los comento a dos o tres personas.
Este blog comenzó con una frase robada de una rola de
Bunbury “Pensando con la luna por cerebro” y siguió con una explicación a lo
que creo que todos hacemos en internet: “haciendo mis pensamientos de dominio
público”. Sin embargo al paso de los años cada vez me he vuelto más perezosa
para escribir en este blog y me he enrolado en otras cuestiones que requieren
tiempo y dedicación.
Yo sé que a estas alturas del partido ya muchos hacen
chistes de los propósitos no cumplidos en el 2016 y con resignación asumen que todo está perdido. Yo tuve muchos planes que no cumplí y algunos que ni
siquiera comencé y que no pienso enumerar por completo ahora porque el tiempo
apremia y si hacemos cuentas ya solo quedan 8 semanas para que este show 2016
se acabe. En el marco de lo significativo del tiempo y de los propósitos no
cumplidos he decidido tomar el reto y hacer mis propósitos de fin de año.
No se trata de nada del otro mundo, de hecho es algo
bastante sencillo que cualquiera al leerlo puede pensar que ellos fácilmente lo
hacen en una semana. Incluso algunos pensarían que ya lo hago. El asunto es que
quiero terminar el año haciendo una carrera de 10 km. Nada del otro mundo. Algo
que se dice muy sencillo y que para mí no es tan fácil.
Resulta que este año, así como el año pasado, mi actividad
física y mis entrenamientos no fueron constantes. En ello influyeron mi
situación económica, a veces mi
situación anímica y finalmente mi situación laboral. Luego dedicaré una entrada
completa para hablar de las cosas que aprendí laboralmente en este año.
Francamente no termino de asimilar todo lo acontecido. El caso es que de agosto
para acá he sido un manojo de tensión y cansancio que me ha alejado de hacer
ejercicio. Solo hace apenas un par de semanas que todo se ha normalizó regresé
a trotar. No han sido distancias largas ni a gran velocidad pero he vuelto a
conectar con la pista y eso me ha hecho sentir muy bien.
¿Por qué decidí que 10k sería mi meta para fin de año? Pues
resulta que el sábado pasado vi una publicación en Facebook de un club de
corredores que ofrecen un plan de entrenamiento para terminar el año corriendo
5, 10 ó 21 kilómetros y dije ¿por qué no…? Envié un mensaje para pedir mayor
información y hasta el momento en el que escribo esto no he recibido respuesta.
(Y eso que sí lo leyeron.) Al ver la situación recurrí al viejo truco de
preguntarle a Google y el primer resultado que obtuve es el que el día de hoy
eché a andar. Claro, consulté más planes de entrenamiento y ayer dediqué un buen
rato a leer un libro que tal cual se titula “Guía total para aprender a correr”.
A pesar que en los deportes que he practicado se requiere de condición física y
correr, las distancias que se piden por entrenamiento nunca rebasan los 5k.
Así que de manera un tanto autodidacta, con la ayuda del
libro antes mencionado y Google hoy inicié mi plan de entrenamiento. Decidí
compartirlo aquí porque… bueno, es un buen pretexto para volver al blog y qué
mejor manera que compartiendo un pequeño pero significativo plan de fin de año.
Al paso de las semanas iré escribiendo sobre mis avances o bien mi fracaso en el
intento, que por cierto es algo que he querido compartir desde el inicio de mis
andares en el mundo del ejercicio.
Por último quiero apuntar que una de mis inspiraciones para
este reto es un blog que leí hace un par de meses, en el que un tipo normal
decide hacer el entrenamiento y dieta de Dwayne Johnson-The Rock.

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