Gordita amigajonadita
Tenía mucho que no terminaba una rutina a mentadas de madre
y eso volvió a suceder el domingo que cambié el lugar de entrenamiento, troté
una distancia más larga y se me ocurrió ir y venir en bicicleta. Como reza la
frase común de los borrachos “si no supiera que era cansancio, me hubiera ido a
internar”. A diferencia de las primeras dos semanas de entrenamiento que llevé
muy relajado el asunto, la tercer semana me apliqué más y para variar un poco
decidí que iría a una unidad deportiva que queda más lejos que la pista donde
normalmente hago mis vueltas.
Y no estuvo tan mal la decisión, salir de mi zona de confort
siempre es una bueno porque hace que vea cuáles son mis debilidades. En mi caso
me di cuenta que estoy pesada, muy, muy pesada. Resulta que la pista donde
troté tiene un par de subidas y cambios de terreno que hicieron que viera mi
suerte. Eso me hizo recordar a mi profe de box cuando me regañaba porque subía
de peso y me decía que lo que iba subiendo era como si lo fuera cargando extra
en un costal, por eso me cansaba más. Tiene lógica, no es lo mismo ser cual
pluma ligerita al viento a ser un bulto rodante.
A mediados de año tuve problemas con una rodilla y fui al doctor,
que dicho sea de paso consulté en el IMSS y tuve uno de los mejores servicios
médicos de mis casi tres décadas de vida. Afortunadamente no era una lesión
grave, de hecho la explicación que me dio el doctor es que cuando uno está
arriba del peso que el cuerpo es capaz de soportar las rótulas empiezan a
generar tejido extra para soportar el impacto, por eso mis rodillas rechinaban. A la larga ese tejido impide la flexión de la rótula y es necesario operar para liberar la rodilla. La recomendación fue bajar de peso y fortalecer los músculos del muslo de tal
manera que el impacto de la actividad física no se resintiera solo en la
rodilla. Desde aquel entonces y hasta ahora me he dedicado más a “hacer pierna”
que a bajar de peso.
Ahora dadas las circunstancias y mi propósito de mejorar mi rendimiento en distancia creo que es hora de bajarle a la garnacha. Oh
tristeza, que de todos los pecados mi favorito es la gula. Pese a lo anterior
todavía no estoy segura si sería una buena idea comprar una báscula, para
empezar porque no es un gasto necesario, es útil pero no estrictamente
necesario. Por otro lado temo que comience la tiranía de estar viendo números a
diario, conociéndome sería una tentación estar pesándome día y noche.
Hoy hice mis 5k de la rutina tranquilamente. Paso lento pero
seguro. Mi meta ahora no solo van por los 10k de un inicio, sino bajar aunque
sea 1kg de peso extra y dominar los cambios de terreno que no todo en esta vida
es la pista plana de tartán.

Comentarios