Querer escribir y no hacerlo. Querer leer y no hacerlo.
Desde hace un par de meses estoy en un bache de
desmotivación. Crisis de los veintitantos diría mi ex. Quizá no sea solo un
bache, quizá sea una zanja o cuando amanezco más optimista lo veo como una
trinchera. Maldición de Sísifo, la piedra de la vida cotidiana que llevamos día
a día.
El caso es que durante este año he pasado de días de euforia
escribiendo como poseída, a días en los que no tengo ni ganas de contestar los
mensajes de whatsapp para no realizar un discurso que lleve el mínimo de
esfuerzo intelectual. También hay días en los que me pongo a leer como atascada
y otros en los que no quiero saber NADA de libros. Cosas que supongo le pasan a
las personas cada cierto tiempo. Ayer estaba leyendo un oasis llamado Sándor
Márai y aunque he disfrutado todas y cada una de sus líneas en ese momento
simplemente no conectaba. Leer no siempre ofrece la solución. He estado
escribiendo un par de cuentos y proyectando algunos ensayos y créanme, no es la
intención de la musa ni la fama de escritora lo que quiero tener, de hecho es
la necesidad lo que me hace escribir. Y la neta se siente feo.
¿Problemas emocionales? Na', son más bien problemas económicos. O mejor dicho, producto de una mala administración, toma de decisiones apresuradas y un cambio radical en mi vida. Bien dicen que sufrir de amor qué, sufrir por deudas son las nuevas desventuras del joven Werther. Quiero pensar en mi situación de manera literaria y sentirme cercana a Dostoievski y Balzac aunque sin el genio ni la gloria de ambos. Lástima que ya no sean tiempos de mecenazgos y por mi trabajo tenga muy lejos cualquier apoyo de mamá Secretaria de Cultura. Claro, mi situación podría ser peor y como dice el buen George Harrison All things must pass.
¿Problemas emocionales? Na', son más bien problemas económicos. O mejor dicho, producto de una mala administración, toma de decisiones apresuradas y un cambio radical en mi vida. Bien dicen que sufrir de amor qué, sufrir por deudas son las nuevas desventuras del joven Werther. Quiero pensar en mi situación de manera literaria y sentirme cercana a Dostoievski y Balzac aunque sin el genio ni la gloria de ambos. Lástima que ya no sean tiempos de mecenazgos y por mi trabajo tenga muy lejos cualquier apoyo de mamá Secretaria de Cultura. Claro, mi situación podría ser peor y como dice el buen George Harrison All things must pass.
En fin… Como lo había dicho acá está la lista de las lecturas de Mayo:
Piensa como un artista – Will Gompertz (Taurus)
La hermana – Sándor Márai (Salamandra)
Reportaje al pie de la horca – Julius Fučík (Navona)
Zen del ciclista Urbano – Sandro Cohen (Planeta)
Narrativa completa – Dorothy Parker (Lumen)
Todo retrato es pornográfico – Yunuen Díaz (Fondo editorial
Tierra Adentro)
Muerte en el bosque – Amparo Dávila (Fondo de Cultura
Económica)
¿Realmente es necesario cortar la historia en rebanadas? –
Jacques Le Goff (Fondo de Cultura Económica)
Ausencia compartida. Treinta ensayos mínimos ante el vacío –
Marina Azahua (Fondo editorial del Estado de México)
Varios libros ya los tengo comenzados, pero por las razones
antes citadas los he dejado de lado. Espero estas semanas volver a conectar con
leer historia y algo de filosofía. Siempre es bueno leer filosofía. Como
también se puede ver, retomé libros de las listas pasadas, específicamente de
marzo en el que me faltó leer a Yunen Díaz y Amparo Dávila, la primera por
falta de mood y la segunda porque no encontraba su libro. Lo compré hace años y
lo dejé en algún lugar de la casa pero entre tanto libro que he acumulado lo
traía perdido. Empecé a organizar mi biblioteca personal y entre el
escombro de copias, partituras y libros lo encontré. Como tengo muchas ganas de
leerlo había pensado en sacarlo de la biblioteca para un fin de semana,
afortunadamente ya no es necesario.
Por lo pronto espero seguir con el reto Suzuki y cuando tenga algo que considere presentable compartirlo ya sea en audio o video.
Seguiré escribiendo. Seguiré leyendo. No hay de otra.
Por lo pronto espero seguir con el reto Suzuki y cuando tenga algo que considere presentable compartirlo ya sea en audio o video.
Seguiré escribiendo. Seguiré leyendo. No hay de otra.

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saludos