The bright side

Ayer en la noche me dieron una mala noticia que afecta a mi bolsillo. Se me fue el sueño, durante la madrugada estuve pensando en alternativas, conseguir un trabajo extra, vender el cuerpo... algo. Cuando venía al trabajo con el pesar de mis finanzas personales vi a un señor en su bicla silvando muy contento. Eso me animó, un par de cuadras después vi que en una de las calles alternas al CCT estaban desviando coches por arreglos al asfalto y todos los conductores andaban echando madres. En ese momento me puse a silvar esta canción, emulando al señor que había visto. Crucé el área de arreglos por la banqueta (‪#‎bikewins‬) y conseguí llegar sin problemas a mi destino. 

Después de terapearme un buen rato con los Monty Python conseguí la calma financiera. Vuelvo a la condición precaria de los últimos meses del 2015, pero tengo trabajo y eso es lo que importa. Los tenis nuevos que tenía calculado comprar para verano tendrán que esperar, adiós aire acondicionado por un buen rato, adiós saliditas a comer los fines de semana y gastos hormiga. Quizá sea hora de decirle adiós al cable. Cosas por el estilo. 

Lo bueno es que tenemos salud, la parte buena de todo es que las personas que me importan están sanas y cuerdas. Cuento con el apoyo moral de varias personas (quisiera tener papás sponsors que mantengan mis caprichos como muchos millennials que conozco, peros ps no) y con el apoyo de los míos las cosas van a salir bien. El año es joven. Puede que me saque la lotería, pueden suceder muchas cosas buenas por cada cosa mala que pasa. Al final yo conservo el optimismo, no queda de otra. 


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