Auliya
Está de más que diga lo mucho que me gusta leer, así como
hay gente que se apasiona con el cine o con los gadgets de tecnología a mí me
gusta mucho la lectura y los libros. Por eso desde hace tiempo había querido
empezar a escribir aquí mis experiencias lectoras, tanto buenas como malas. Porque
cuando a uno le entusiasman las cosas quiere compartirlas con el mundo y aunque
yo me gano la vida con los libros hay ciertas impresiones bibliófilas que no
siempre se alcanzan a decir ni recomendar.
Hoy por la mañana terminé de leer la novela Auliya de Verónica Murguía (Editorial
Era) y me quedé con ese vacío que dejan los buenos libros cuando se acaban. Leí
el libro en la biblioteca pública que queda junto a mi trabajo porque cada
mañana he llevado a mi sobrina a los cursos de verano y en lo que da la hora de
entrar a trabajar aproveché para echarle un ojo al trabajo de Verónica Murguía.
Tenía curiosidad por leer algo de Murguía desde que hace dos
años en la FILIJ 33 nos recomendaron *ampliamente* Loba. Tenía poco que había empezado a leer Historia del Rey Transparente de Rosa Montero (que por cierto no
terminé, jé) y ya andaba en la temática
GirlPower medieval. En esa ocasión no contaba con el dinero suficiente para
comprarlo porque traía en la mira otros libros y Loba tuvo que esperar. De todas formas me quedé con la espinita y
el año pasado que fui a la feria del libro del Zócalo pensé en comprarlo cuando
pasé por el stand de la editorial SM pero como decimos los mexicanos “me
engenté” y entre ver a las otras editoriales y llenarme de libros Loba de nuevo se quedó entre los
pendientes. Este año en la feria del libro que organiza la UAT volví a
encontrarme con el libro pero no lo compré porque me propuse bajarle a la
compra de libros mientras no acabe los que tengo sin leer. Que por cierto son
MUCHOS.
No tenía contemplado leer Auliya porque tenía ganas de leer El reino de este mundo de Alejo Carpentier pero mientras recorría
los lomos de los libros me topé con Murguía y bueno, quizá ya era hora de conocer
su trabajo aunque no tenía ninguna referencia ni recomendación de Auliya. Y la verdad fue una experiencia
muy gratificante entrar a la lectura sin prejuicios ni expectativas, sin que
hubiera mil “testimonios” de otros autores, portales o revistas diciendo que
tal o cual libro es bueníiisimo. Es
como entrar a una lectura en blanco e ir creando los propios matices de la
experiencia lectora sin tener la obligación de metalecturas o poses,
simplemente dejándose guiar por lo que el autor va narrando. En este caso
Verónica Murguía me pareció una excelente narradora y Auliya una novela fascinante
que hacía que aún entre el ruido de los niños del curso me sintiera en el
silencio del desierto, pudiera escuchar las cabras, las plegarias y las
conversaciones que Auliya (personaje principal de la novela) sostenía con los
animales del desierto y consigo misma. La lectura me enterneció, me entristeció
y me emocionó conforme iban pasando los capítulos, al punto que había momentos
en los que no quería que llegara la hora de tener que salir de la biblioteca porque
quería seguir leyendo. Y aunque tuve la oportunidad de pedirlo como préstamo a
domicilio para terminarlo de un jalón en casa quise disfrutarlo y dosificarlo día
a día, porque tenía mucho sin leer algo que me llenara de tanta emoción párrafo
a párrafo, capítulo tras capítulo. Además Auliya es un personaje que llegó en
el momento que tenía que llegar, ni más ni menos.Esta novela, leyenda del amor y el desierto, presenta el trueque de los poderes más sugestivos y tiernos de la imaginación: el agua y la tierra, la pubertad y el valor, el reino animal y los genios malignos, la búsqueda y los caminos del aprendizaje. Como ha dicho Carlos Fuentes sobre Auliya, “la gran metáfora de la pérdida y recuperación de poderes ilumina este libro mágico y generoso. Me pregunto a veces si toda literatura, poema o narración, no es, en el fondo, consciente o inconscientemente, un heroico intento de recuperar los poderes perdidos.
Mi siguiente lectura matutina en la biblioteca es Antonieta de Fabienne Bradu, espero que sea una buena compañía para las
próximas mañanas y que me ayude a sobrellevar el duelo que todavía tengo por
haber terminado Auliya.
… Por cierto, hoy empiezo La niña del pelo raro de David Foster Wallace como lectura para
antes de dormir. Leamos a ver qué tal.
Comentarios
Gracias por las recomendaciones de lectura, veré si puedo conseguir los libros.
Saludos!!