La doble moral clasemediera
Después
del proceso electoral del 7 de julio me llamó la atención que una de las
candidaturas más improbables ganara la alcaldía por Cuernavaca. Sí, me refiero
al ahora presidente municipal electo Cuauhtémoc Blanco quien desde su registro
como candidato y ahora como alcalde a más de uno dejó con el ojo cuadrado. Las
opiniones se dividen, al principio se hablaba más en tono de burla de su
campaña para luego ser objeto de crítica porque no se concibe que un
exfutbolista originario de Tepito pueda tener un puesto público. A propósito de
todo ello y lo sucedido en esta semana me llamó la atención la doble moral
clasemediera de los que alzaron la mano para protestar por Donald Trump y los
mismos que consideraron una aberración que Cuauhtémoc Blanco fuera candidato y
ahora alcalde de Cuernavaca.
Para
empezar debo confesar que no seguí de cerca la campaña de Cuauhtémoc Blanco
salvo por las notas en los periódicos a nivel nacional y los múltiples memes y
comentarios que se dieron en redes sociales. Casi todos coincidían en lo
absurdo de que una persona sin carrera política aspirara a un puesto de
elección popular. Comprendo que en la búsqueda de que nuestro sistema político funcione
se requiere de personas capaces para ocupar puestos públicos, sin embargo creo
que también se nos olvida que la ley aprueba que cualquier mexicano cubriendo
los requisitos necesarios puede registrarse como candidato y por lo tanto, si
el pueblo así lo decide, ocupar un puesto gubernamental. Pero nosotros,
clasemedieros que en gran medida aún tenemos el esquema novohispano de ver a
los gobernantes como una élite casi monárquica nos cuesta asumir que una figura
del mundo del deporte que viene desde abajo pueda irrumpir en la política y el
gobierno. Es más, me llamó la atención el comentario de una persona que
afirmaba que era una pena que “un naco” fuera alcalde. Me sorprende que las
mismas personas que dicen estar hartas del sistema político corrupto y de la
perpetuación de las mismas familias de poder en el gobierno descalifiquen al
Cuau por “ser naco” y por haber llegado a la alcaldía. Así es la doble moral de
quienes quieren un cambio en el gobierno pero que venga de la mano de egresados
de universidades privadas, de preferencia güeritos y de buena cuna porque
cualquier otra opción no está a la altura de sus exigencias.
Por
otro lado si hay algo que realmente me molesta es que venga gente de otros
lugares a criticar a mi ciudad o a mi estado. Eso me irrita demasiado y por eso creo que es natural que a
todos nos molesten las declaraciones negativas y discriminatorias de Donald
Trump hacia México. Como bien dicen, la ropa sucia se lava en casa y aunque
nosotros también critiquemos a nuestro país por corrupto, delincuente y
narcotraficante nos sale lo nacionalista cuando un magnate republicano habla
mal de nuestro México lindo y querido. En diferentes ocasiones Donald Trump ha
hecho gala de su xenofobia a los mexicanos y en su reciente destape como
aspirante a la presidencia de los Estados Unidos dijo que construiría un muro
para impedir la entrada de migrantes al país del norte. Muchos dedicamos un par
de mentadas de madre al señor Miss Universo pero nos olvidamos que eso que
tanto detestamos de nuestros vecinos es algo que practicamos a diario. Todos estamos
en contra de las leyes antimigratorias estadounidenses pero nuestra naturaleza
se descubre cuando no queremos que se nos acerque un indígena o un centroamericano
a pedirnos trabajo y mucho menos queremos que alguien se estacione en nuestra
banqueta porque llamamos a todas las autoridades para que quiten al intruso que
viene a usurpar nuestro lugar. ¿Qué no es la misma actitud que tanto criticamos
de las declaraciones de Donald Trump?
Nuestra
incómoda y muy disfrazada doble moral nos delata cada que criticamos al prójimo
y aunque haya cosas que realmente nos irritan como el caso del señor Miss
Universo creo que en ese tipo de casos además de ver la paja en el ojo ajeno
también atendamos la viga que está en el nuestro.
Comentarios
Pero por otro lado, yo si critico la candidatura de Cuahutemoc Blanco; no porque quiera a un güerito o a una persona de nivel social alto. No. Sino porque su candidatura es una burla de los partidos políticos. Si cuahutemoc hubiera ido sin partido, le tendría más respeto. Pero él y todas esas candidaturas de broma como la de Carmen Salinas o el Pato Zambrano son (a mi parecer) un insulto, porque se están aprovechando de la gente, que vota por un "cambio" pero que elige al mismo partido que solo les roba. Un candidato debe de ser alguien preparado, cosa que los partidos no ofrecen. Yo si estoy cansado de que los partidos propongan a candidatos no por su preparación o su capacidad, sino por su popularidad y por los votos que les puedan generar.
Ahora, habiendo dicho eso, ¿quién hubiera sido una mejor opción que Cuahutemoc Blanco? No lo sé. Tal vez si era el mejor. Pero si es así, sigue siendo una situación muy triste.
¡¡Saludos!!