Eliminar la violencia contra la mujer
El
25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la eliminación de la
violencia contra la mujer en conmemoración a la muerte de las hermanas Mirabal,
activistas políticas de República Dominicana que en 1960 fueron asesinadas a
golpes por órdenes de Rafael Trujillo, gobernante dominicano de aquel entonces.
Esta fecha que quizá es menos popular que el 8 de marzo (Día internacional de
la mujer trabajadora) no debería pasar desapercibida en la conciencia
colectiva, dada la importancia que tiene el tema en la actualidad.
México es un país que en los últimos
años ha visto como se ha recrudecido la violencia en ciudades que
tradicionalmente eran pacíficas. La presencia de grupos del crimen organizado y
la llamada guerra contra el narcotráfico hicieron de la violencia el pan de
cada día en varias comunidades del país. Niños,
adultos, hombres y mujeres han sido testigos y víctimas de las
consecuencias de una de las guerras que se han librado sin estrategia y que han
puesto al país como campo de batalla en donde la sociedad civil se ha llevado
la peor parte. En este marco la violencia contra la mujer en México ha
adquirido nuevas dimensiones las cuales incluyen el secuestro, el asesinato y la
trata de blancas en cifras cada vez mayores por año. Según el portal sinembargo.mx
en México las desapariciones de mujeres han aumentado en un 600% en todo el
país durante los últimos años.
Tamaulipas es uno de los estados que
reporta mayor número de desaparecidos en el país y aunque aquí no hay una
estadística que informe cuántos de esos desaparecidos son mujeres, basta con
caminar por las calles céntricas para ver la cantidad de anuncios de familias
desesperadas por encontrar a mujeres, especialmente chicas, que un día ya no
llegaron a casa. Y es que en nuestra entidad hablar de la violencia contra la
mujer es un tema que incomoda a las autoridades, sobre todo si esta tiene que
ver con el crimen organizado, en tanto que la sociedad civil teme poner el tema
como parte de la discusión pública por miedo a las represalias que los grupos
delincuenciales tienen contra los activistas que se atreven a hablar del tema
en foros públicos. Tal es el caso de Marisela
Escobedo Ortíz, madre de familia que se convirtió en activista después
que su hija fue asesinada en Chihuahua y que en 2010 fue asesinada frente al
edificio del palacio de gobierno de dicho estado mientras luchaba por encontrar
al culpable.
Espero que la celebración del Día
Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer no pase
desapercibido ni quede como una efeméride más en el calendario, sino que sirva
para que la sociedad pero especialmente las autoridades hagan un balance de
género con respecto a los feminicidios y las mujeres desaparecidas en la
entidad. Porque el primer paso en Tamaulipas es aceptar que se tiene un
problema y a partir de ello tomarlo en cuenta como una realidad que no se puede
ignorar ya que lamentablemente es un tema que diariamente gana terreno en
nuestro estado.

Comentarios
Esto de la violencia contra la mujer me trae tantas inconsistencias a mi cabeza que prefiero no escribir al respecto. Me refiero a que para mí, la violencia contra quien sea es mala, no solo contra la mujer; contra los hombres, contra los niños, contra los animales, contra los objetos (vandalismo), por lo tanto, sin menospreciar el hecho de que las mujeres son violentadas, me sorprende que siempre hay muchos movimientos contra actos que afectan a muchas personas y sin embargo se enfocan en la mujer. En parte lo entiendo, pero mi lógica me dice que no hace sentido.
Y la otra idea que me causa "error" en mi cabeza, es sabe cómo las mujeres son condescendientes con la violencia hacia ellas. Conozco a una chava que su novio la golpeaba a veces, y no puedo entender cómo seguía ella viviendo con él (ella también era muy violenta con su novio, cabe mencionar). Hay muchas mujeres que son sumisas y aceptan la violencia. No lo entiendo. Espero que esto se pueda reducir algún día, pero no hay otra forma de hacerlo que con educación.
Saludos, Cy.
Por lo del caso que mencionas de tu amiga me parece que es como un efecto fractal, violencia que lleva a violencia. Claro que las mujeres no son siempre las víctimas y en muchas ocasiones una mujer violentada repite el patrón con los más vulnerables (como la mujer que es golpeada por su marido pero que a su vez golpea a sus hijos) y se crea un círculo que lamentablemente se repite por generaciones. Por eso las primeras en tomar consciencia de eliminar la violencia de género deben ser las mujeres, a veces para con ellas mismas y no llamarse 'putas' unas a otras por ejemplo.
El problema tiene varias aristas y es un tema para pensarse y discutirse ampliamente.
¡Saludos!