Siempre es hoy
Creo que aún con el pesimismo crónico que inunda los noticieros y las calles hay cosas buenas cada día: el primer beso de una pareja, la lectura de un buen libro, la graduación de una persona, la cosecha de una plantación, el primer pastel de un niño, que a una persona la den de alta en oncología. No es por hacer oídos sordos ni ignorar los problemas de la sociedad pero ¿acaso todo lo malo debe eclipsar las pequeñas felicidades del mundo? Hay cosas por las cuales luchar, pero también hay cosas por las cuales alegrarse. Me quedo con lo bueno y trabajo por mejorar lo que aún se puede cambiar. Lo demás son inversiones muertas.
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