Escribir o no escribir... esa es la cuestión.
Los días más 'ocupados' para mi son de lunes a miércoles, no porque tenga la gran cantidad de actividades físicas, sino porque son los días que destino para escribir los pequeños guiones que llevo a radio y la columna que publico en un diario local. A esta hora en la que estoy cansada, quiero dormir y desconectar el cerebro para dedicarme a leer alguna novela o ver algún programa de TV que no requiera mucho esfuerzo mental, me vienen muchas ideas para desarrollar. Lo malo (o bueno) es que las ideas son más rápidas que mi capacidad de asimilación y tienen que ver tanto con mi tesis como con lo que quiero publicar esta semana en el periódico. En este momento no sé si escribir (eso restaría horas de mi sagrado sueño y haría que mañana ande como zombie) o irme a la cama acosada por las ideas que rondan mi cabeza.
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La cama me llama... trataré de escribir entre mis almohadas.
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La cama me llama... trataré de escribir entre mis almohadas.
Comentarios
"... desde entonces prometí que no importaba qué tan cansado o cuánto sueño tuviera, si se me ocurría algo bueno que escribir, me levantaría, prendería la luz y lo escribiría.
Algunas veces lo cumplí (como esta); pero otras, muchas otras, no. Y me da miedo que la mejor de mis historias o la mejor parte de alguna de ellas se haya quedado en mi almohada. Que la idea que estaba ahi, se escurrió y la absorbió ese colchón, y nunca la pude recuperar, y que aparte, con el tiempo tiraba esa almohada a la basura para comprar otra nueva; y ahi se iba mi pensamiento, a la basura. Y eso me llena de tristeza.
Pero también guardo, con un poco de celo, el egoísmo de que sólo yo disfruté de esos capítulos, y fueron sólo mios. Porque en realidad, todo yo está ahí, en las historias que escribo, en sus páginas, en cada personaje. Estoy ahí, impreso. Quien me lee, me ve por dentro, y no me gusta que tomen mi vida a la ligera."
Saludos otra vez. No sabes que contento estoy de haberte leido hoy.
Aunque tardo en contestar he leído tus comentarios de manera puntual y no es ningún abuso de mi tiempo ni de mi espacio, de hecho es agradable saber que mis pensamientos no se van al vacío de lo infinito que puede ser internet.
Por lo que mencionas de quedarnos con historias únicamente para nosotros y ser celosos con lo que podemos imaginar coincido contigo, aunque en mi caso he escrito muchas historias que me las reservo por ¿timidez? No sé como describirlo pero hay cosas que prefiero que se queden conmigo porque son historias que significan algo en el momento que las escribo. Porque aunque hay quienes hablan de que las historias deben ser independientes del autor yo creo que como producto de nuestra imaginación y de nuestra creatividad tienen una parte de nosotros impreso en ellas.
Gracias por leerme, ¡saludos! :)