Hace años, cuando era adolescente leí "El silencio de Dios" de Juan José Arreola y ese texto marcó por completo mi visión desde entonces. La idea de dejar una carta sobre la mesa para que Dios la lea me pareció un acto de desahogo y catarsis con el universo. Más o menos en ese tenor es que cuando apareció fotolog hice una página donde además de subir imágenes hacía de ese lugar un confesionario, una pizarra electrónica y del dominio público de todo aquello que pensaba, sentía y deseaba. A veces esperaba que ciertas personas me leyeran, a veces sólo eran gritos al vacío para descargar mi interior. No sé si el manifestar mi lado subjetivo en un espacio como éste, ya sea fotolog o blog (el primer espacio cerrado hace años y el segundo espacio que pocas personas visitan) tenga alguna utilidad en este momento...

Solo puedo decir que he perdido la brújula que daba orientación a mi existencia, brújula que aún cuando la tenía daba indicaciones a múltiples puntos; quizá era caótico lidiar con eso pero al fin de cuentas era mejor que no tener nada. Y ahora ya no tengo una dirección exacta; quiero todo pero a la vez no tengo las fuerzas necesarias para nada. El futuro en teoría no existe pero se vislumbra tan incierto como lo es el presente y de momento solo estoy segura de lo que no quiero.

Porque todo final conlleva un duelo y a la vez todo principio es incierto...

"Necesito hablar y confiarme; no tengo destinatario para mi mensaje de náufrago. Quiero creer que alguien va a recogerlo, que mi carta no flotará en el vacío, abierta y sola, como sobre un mar inexorable."
Juan José Arreola, El silencio de Dios.

Comentarios

José María Hdz ha dicho que…
Hola, Cy.
Que bueno que aunque fuera para escribir que no sabes de tí, escribiste. Ya es un paso.
Ánimo, todo pasa.
A mí me ayuda leer libros que ya he leido y que me gustan, un poco como volver a lo básico, para despejarme y tratar de encontrar un rumbo.
Al igual que tú yo escribo para todos y para mí solo, escribo por escribir, porque no puedo no escribir. Y a veces ni siquiera digo nada, pero es como platicar contigo mismo.
Te mando un fuerte abrazo; desde Monterrey; donde nos hace mucha falta un abrazo, así que te pido de favor que lo recibas.

Chema

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