El pasar de los días.
Hace un par de semanas inició la primavera y con la primavera llegaron las lluvias y el calor. Hay muchas cosas que me gustan de esta temporada, una de ellas es el reverdecer de las plantas. A mi me gusta cultivar plantas, especialmente si son de flores aromáticas; de hecho en la ventana que da a mi escritorio tengo un jazmín de la india el cual ya me ha dado las primeras flores de la primavera además de estar rebosante de retoños y botones que eventualmente llenarán de pétalos y un delicioso aroma mi terraza.
Por mi parte los días transcurren rápido, trato de dedicarle tiempo a mis deberes pero también trato de darme tiempo a mi y hacer una rutina de cariño a mi misma. Puede sonar muy trillado y quizá sea un discurso ya muy gastado pero realmente dedicar un rato del día a nosotros resulta bastante benéfico. Usualmente la gente va por allí apurada y llena de estrés, pensando en lo que harán en el futuro inmediato sin percatarse de lo que tienen o hacen en el presente. Lo digo porque esto es algo muy común en mi, pero ahora veo que las cosas en su lugar y en su tiempo además que se hacen mejor, se disfrutan más. Y mira que en mi agenda tengo varios pendientes que cumplir, sin embargo no por el estrés o por el ajetreo las cosas saldrán por arte de magia más pronto. Finalmente es cosa de aplicarse y hacer las cosas lo mejor posible en determinados tiempos y para eso no hay más que trabajar no en una gran cantidad de tiempo, pero si en una buena calidad de trabajo.
Así son mis días, despierto no por obra del reloj sino porque por las mañanas el sol entra directamente por mi ventana y anuncia que el día ha comenzado. Abro mis ojos y allí está el resplandor que en breve calentará mi habitación, me levanto y hago un poco de yoga casero antes comenzar la jornada. Pasó varias horas del día leyendo, pensando y tomando apuntes; creo que aún faltan muchas horas de lectura e investigación antes de escribir, pero bueno, la paciencia y la disciplina son cosas en las que me estoy ejercitando.
Por lo demás mis días siguen su curso: por lo general son buenos, salvo pequeños detalles que quizá pueden hacerme pasar un mal rato, pero no dejo que me afecten ni que hagan mella en el camino y el equilibrio que día con día voy construyendo. Después de todo creo que los problemas solo afectan en medida que uno lo permita, además que un problema no existe por sí solo: siempre hay una serie de causas que lo han propiciado y que comprendiendo todas esos eslabones que se desencadenan en algún problema o complicación es como podemos entender el por qué de las cosas tanto buenas como malas y así darles la importancia que merecen y quizá una posible solución.
¿Que si me he convertido a alguna religión o alguna doctrina? No, para nada... solo que ahora por alguna extraña razón he decidido canalizar esa euforia e hiperactividad juvenil al equilibrio y el orden. No es sencillo practicar la tranquilidad, aunque suene contradictorio aprender a organizarse y a mantener un equilibrio no es algo que se pueda practicar de la noche a la mañana; prueba de ello lo tenemos en los múltiples anuncios antiestrés y de pastillas que pretenden alivianar algo que con un poco de esfuerzo todos podemos manejar. No es sencillo pero tampoco es imposible... y mira que lo dice alguien que llegó a tener problemas físicos fuertes por el exceso de compromisos, deberes y por ende estrés.
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Ya no me alejaré tanto de este espacio, trataré de escribir más seguido aunque sea a un solo lector el cual ya me ha reprochado que se aburre de la misma entrada por semanas. Kik, gracias por leerme y en la medida de lo posible seguiré dando noticias de mi existencia y mi pensamiento para que este se haga -como siempre he dicho- del dominio público.
*El video me lo pasó Al
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