Todo final es un nuevo principio.

Hay cosas a las cuales nos aferramos y no queremos dejar por muchas razones: amor, dependencia, terquedad, necedad o auténtica necesidad. El 'problema' es cuando esas cosas que no quieres dejar te dejan a ti. Entonces uno 'sufre' y trata de encontrar autoconsuelo destacando los 'beneficios' que la separación involuntaria traerá consigo, aunque en el fondo todos estos argumentos salgan sobrando y uno se siga sintiendo desposeído.

¿Qué queda? Practicar el viejo, vergonzoso y pujante hábito del optimismo, que pese a que nos caiga tan mal no nos queda mas que resignarnos porque esta es la única vía de 'consuelo' momentáneo: 'las cosas después de todo tienen que ir bien'. No queda mas que la introspección, la reflexión sobre los desaciertos y la valoración realista de lo que ha pasado. No soy víctima pero tampoco todo ha sido mi culpa. Ni hablar... hay que afrontar esas pequeñas cosas que nos duelen y nos dan tristezas momentáneas para crecer y sí, aunque me cueste trabajo aceptarlo, madurar.


Comentarios

Britt ha dicho que…
animo mi cy!!! :) que lo que no mata, engorda! jajaja ntc que todo nos sirva para el aprendizaje. Las experiencias nos engrandecen y fortalecen.besotes y abrazotes chiapanecos.
José María Hdz ha dicho que…
wow, qué bonito post. me gustó tu comentario. yo pienso muy parecido a ti, en este aspecto. me recordaste un poema que escribí hace tiempo. me diste ganas de leerlo. creo que lo voy a poner en mi blog. espero que todo este bien en tu vida, independientemente de lo que dice este post.
saludos; sigue expresando tus sentimientos así, tan francos.

Entradas populares de este blog

De premios, reconocimiento y escritura.

Algo sobre mi desmotivación y el cuatrimestre perdido

37