Una economía muy mona

'No vengo del mono no no no... ni de la naranja ja ja ja...' Así empezaba un corito que nos hacían cantar en la iglesia a los niños, obviamente la intención era fomentar en las mentecillas infantiles la teoría del creacionismo poniendo en entredicho el evolucionismo. Para ser sincera al principio yo no entendía muy bien la razón de tal corito hasta que un buen día fui con los de la primaria al Planetario y vi un documental sobre la evolución humana. ¡Zaz! eso desencadenó un montón de dudas sobre lo que me enseñaban en la iglesia y lo que decía el documental, además de que en casa de la abuela ya me había topado con un par de enciclopedias de ciencias naturales y un tipejo que parecía San Charbel pero que presumía llamarse Charles Darwin. Las cosas empezaron a no encajar... en la iglesia me decían que los dinosaurios no existieron pero yo veía los esqueletos (en fotos, claro) y ya se me hacía demasiado que fueran inventados. Si Adán y Eva fueron los primeros ¿cómo le hicieron para poblar todo el mundo? Caín mató a Abel y ¿luego? Ok... si, tuvieron más hijos... lo cual quería decir que los hijos de Adán y Eva tuvieron hijos con sus hermanas... o peor aún ¡con su madre! Si no, ¿cómo explicar los millones de personas que somos?, ¿qué pasó con Caín?, ¿por qué subestimar la fruta y la verdura con lo deliciosas que son? (vegetariana la chamaca). Bueno, una niña de 9 años se preguntaba todo eso y al cuestionarlo en la iglesia los maestros de religión no sabían qué decir... solo uno me dijo que había otras tribus y que a lo mejor los hijos de Adán y Eva se habían emparentado con ellos... Mmmh, eso tenía congruencia pero entonces ¿por qué no lo dice la Biblia? De todas formas quise creerlo así, porque además yo veía El Cavernícola (Caveman, 1981) en canal 5 y la neta me latía más la versión de Ringo Starr de los hechos que la explicación de la iglesia; chance y 'las otras tribus' eran los cavernícolas y así ya todo encajaba.

Sobra decir que conforme pasaba el tiempo surgieron más dudas, leía las enciclopedias, los libros de biología, veía National Geographic, observaba los animalitos y cual Calpurnia Tate fui poco a poco rompiendo con el esquema creacionista que me habían inculcado a los 11 casi 12 años.

Pareciera que la discusión sobre la evolución y el creacionismo es un asunto superado, al menos eso lo creía porque al llegar a la universidad me encontré con chicos que creen firmemente en el creacionismo indignándose si invocas la memoria del buen Darwin y peor aún si rebates la única y absoluta verdad: la providencia divina. Independientemente de los extremismos fanáticos religiosos y la radicalidad científica, yo cada día me convenzo más que si bien no venimos del'mono no no no' sí tenemos un parentesco (ancestro en común) que en algunos casos hasta da miedo:¿cuántas veces no vemos gente con cara literalmente de chango? Me refiero a rasgos primates, obvio.

Ahora, más allá de los rasgos físicos me encuentro con este video por demás interesantes que demuestran una vez más que los humanos no estamos tan lejos de nuestros parientes monos. Copio y pego:

Laurie Santos busca las raíces de la irracionalidad humana observando el modo en que nuestros parientes primates toman decisiones. Una serie de experimentos en "mono economía" muestra que algunas de las decisiones zonzas que nosotros tomamos, también las toman los monos.

Interesante porque pone en relieve que las aparentes decisiones financieras 'inteligentes' que tomamos obedecen a una actitud primigenia y hasta primate. Pero más vale que lo observes con detenimiento y formes tu juicio acerca del experimento que tiene el plus de dejarnos una moraleja científica-financiera.



*A la derecha del botón play está la opción de los subtítulos en varios idiomas... digo, por si acaso =)

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