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Mostrando entradas de octubre, 2010

Under Pressure

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Ilustración de Alex Noriega 'No corras' es lo que te advierten los maestros de música cuando empiezas a tocar. 'No corran' es lo que dice el director de orquesta cuando la orquesta se hace los tempos más rápidos de lo que está marcado o la batuta del director pide. El 'correr' es un término muy común entre los músicos y no siempre es indicio que las cosas se están tocando bien. Lo ideal es controlar el tempo , así la música funciona mejor y a los directores de orquesta se les facilita mucho el trabajo. En la vida diaria el 'correr' podría tomarse como apresurarse sin tener control ni cuidado de las cosas lo cual da el mismo resultado que cuando 'corres' en la música: las cosas no siempre salen bien, y si salen bien no quiere decir que sean precisamente un producto de calidad. Estoy estresada, hay muchas cosas por hacer en la escuela, la música, poner manos a la obra con una pujante tesis, mi trabajo formal, las chambitas de asesoría y redacció...

Una economía muy mona

'No vengo del mono no no no... ni de la naranja ja ja ja...' Así empezaba un corito que nos hacían cantar en la iglesia a los niños, obviamente la intención era fomentar en las mentecillas infantiles la teoría del creacionismo poniendo en entredicho el evolucionismo. Para ser sincera al principio yo no entendía muy bien la razón de tal corito hasta que un buen día fui con los de la primaria al Planetario y vi un documental sobre la evolución humana. ¡Zaz! eso desencadenó un montón de dudas sobre lo que me enseñaban en la iglesia y lo que decía el documental, además de que en casa de la abuela ya me había topado con un par de enciclopedias de ciencias naturales y un tipejo que parecía San Charbel pero que presumía llamarse Charles Darwin . Las cosas empezaron a no encajar... en la iglesia me decían que los dinosaurios no existieron pero yo veía los esqueletos (en fotos, claro) y ya se me hacía demasiado que fueran inventados. Si Adán y Eva fueron los primeros ¿cómo le hicieron...

George Harrison

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Lo mejor que pudo haber dado los Beatles al mundo fue George Harrison . Ni Lennon ni McCartney y sus grandes egos me conmueven tanto como el buen Harrison. Recuerdo que cuando era niña había una tienda de usado cerca de casa donde gastaba los pocos pesos que ahorraba comprando libros, afiches, cuadros, casettes y demás cosas que me llamaban la atención. En cuanto a libros compré y leí muchos de los cuales algunos solo pedía prestados, los leía y luego los regresaba, o bien los compraba y luego los devolvía a cuenta de otros y así. Lo mismo hice con los cassettes y fue por eso que empecé a leer y escuchar muchas cosas, amén de que por aquel entonces yo era una asidua radioescucha del programa Mezclilla Azul programa que como su cortina dice: un encuentro entre la poesía y el blues abría mi mentecilla infantil casi puberta a nuevas experiencias musicales-literarias. (Quien diría que años después me tocó la fortuna de colaborar y realizar algunas de las emisiones de dicho programa leyen...

Tokio Blues

Cuando murió Kizuki aprendí una cosa. Quizá me resigné a hacerla mía: «La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida». Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta es sólo una parte de la verdad que debemos conocer. La muerte de Naoko me lo enseñó. Me dije: «El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso». Pensé en ello, noche tras noche, en mi soledad, oyendo el ruido de las olas y el rugido del viento. Vacié muchas botellas de whisky, mordisqueé pan, bebí agua de la petaca en mi larga marcha hacia el oeste, con la mochila dando bandazos a mi espalda y el pelo lleno de arena..., día tra...

Le Hérisson

Existen pequeñas cosas que me ponen de buen humor, entre ellas ver/leer libros para niños, escuchar chansons , comprar tenis, comer crepas de zarzamora y queso filadelfia, sentarme en alguna plaza pública en las tardes de otoño, caminar descalza sobre hojas secas, viajar, ir a librerías de usado, ver ropa vintage en los tianguis de segunda mano, leer una buena novela en edición de bolsillo, los chocolates Costanzo en forma de conejito, que me den regalos inesperados, usar botitas con forma de empanadas ( UGG ), el sonido del clarinete, dormir (literalmente dormir) juntito a la persona que quiero, ir al cine... y muchas, muchas otras cosas más. Lo digo porque por la tarde fui a la escuela a una sola clase de dos horas y resultó que la maestra titular de la materia no asistió. Ese tipo de cosas me molestan: el ir hasta la escuela a básicamente pasearme porque los maestros no van. Me senté un rato en la plaza principal de la escuela, estaba atardeciendo y aunque el sol nos regalaba las ...

Patti Smith

La poeta que quiso ser rockera. Cuando sea grande quiero verme y quizá ser como ella.

El otoño llega en octubre

Para mi el otoño llega en octubre, quizá por un asunto meramente simbólico y hasta cursi para mi el otoño es una de mis estaciones favoritas. En mi vida el otoño me ha traído cosas hermosas, en el otoño se da el amor y ha sido en otoño cuando he amado sin medida y sin importar nada más... pero así como el otoño me ha dado cosas bellas y personas muy importantes, también se ha llevado otras lejos, muy lejos... Empieza el otoño, empieza el último trimestre del 2010, empiezo a sentir el frío por las tardes y comienzo a hacer planes de vida a corto y largo plazo; un nuevo idioma marca mi pensamiento y una nueva forma de arte visual me hace observar el mundo a través de un lente; la música sigue como perenne compañera, ahora con una nueva forma de transmitir emociones a través de sonidos lanzando al viento una melodía que se desvanezca en el aire y que llegue hasta los oídos de quien esta lejos, para poderle decir sin palabras que aún lo quiero. Otoño suena a jazz, a Bach, a Szymanowski, a ...