Pensando con la luna por cerebro.

Antaño, antes que el facebook y demás redes sociales estuvieran a la cabeza de las listas de popularidad, muchas personas estaban pendientes del fotolog que, como su nombre lo indica, se trataba de un lugar donde la fotografía que se cargara tenía mucha más importancia que el texto. Yo tenía un fotolog donde compartía mis fotografías de la vida diaria, imágenes del cine y de las cosas que me gustaban y donde además escribía casi a manera de diario lo que me pasaba, veía, sentía y pensaba. De allí que el título de mi fotolog fuera precisamente ‘pensando con la luna por cerebro’, frase extraída de la rola de Bunbury: Alicia (expulsada al país de las maravillas). No me considero fan de hueso colorado de Bunbury, pero al menos tuve una fijación especial por esta la rola la cual acuñé como propia por mucho tiempo, identificándome con la letra y con la música. El período en el que más me aferré a la canción fue precisamente la época que tuve fotolog, época que casi podía jurar me quedaba como anillo al dedo tomándola como lema y emblema de mi espacio.

Fotolog tuvo su auge, duré un par de años con mi cuenta hasta que empezó a fallar el sistema y cada que quería cargar una foto se me presentaban una serie de problemas con los servidores hasta que terminé mudándome por completo a blogspot (donde ahora me lees). Ciertamente blogspot ofrece más beneficios que fotolog y al cabo de un tiempo y conforme las labores escolares y musicales aumentaban me fui alejando de contar mis cosas en internet como antes lo hacía.

Pero un día volví a mi cuenta fotolog, no para sacarla del coma en el que había quedado suspendida por un tiempo, sino para aplicarle la eutanasia y cerrarla por completo. Al cerrar mi fotolog perdí años de imágenes y expresiones escritas de sensaciones, alegrías, risas, sentimientos, disgustos, conjeturas, ilusiones… pero al final me quedé con gente valiosísima que contacté por ese medio y que hasta ahora sigo por otras redes sociales.

Traigo esto a cuento porque anoche garabateaba y dibujaba en una hoja a una familia de gatos con cuerpo de luna menguante mientras me quejaba por no trabajar en una editorial infantil. Mi compañero vio mis garabatos y dijo que dibujo bien. Yo creo que no se refería a que yo supiera dibujar, que de hecho no lo sé, al menos no en el sentido del dibujo artístico. Lo que si me sale es imaginar cosas y por más raras que sean mis imaginerías trazo en papelitos esos seres o historias fantásticas que cruzan mi cabeza. Vi los gatos y su redondo cuerpo lunar y pensé en que tener cuerpo de luna puede ser graciosos, incluso tener tez de luna (con cráteres y demás imperfecciones) es algo que vemos todos los días en la gente común. Yo tengo perfil de luna, hay quienes tienen cara de luna, dicen que vive un conejo en la luna, el Principito estuvo en la luna, Georges Méliès hizo el primer viaje a la luna en 1902 y existimos quienes desde siempre andamos en la luna. Pero tener a la luna en la cabeza, pensar con la luna por cerebro es algo que por muchos años ocupó la cabecera de mi espacio virtual y que es en cierto modo la mejor manera de describir mi pensamiento y mis ideales por más lunáticos que estos parezcan.

Así, sin más cambio la descripción de este blog, que he recordado que la mejor manera de describir mis pensamientos es poniendo a la luna como pretexto.

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