Remedios Varo
Cuando era niña mis ojos se clavaban mas en las ilustraciones y portadas de los libros de texto gratuitos que nos daban en la escuela que en el contenido de los mismos. Allí fue donde conocí a Remedios Varo, y en mis andanzas en la biblioteca pública más cercana busqué más y más de ella y de su obra hasta que sus imágenes enmarcaron varias de las imaginerías de mi infancia. De hecho, en plena adolescencia varias de sus pinturas inspiraron mi fallido intento de cuentista, y hasta la fecha cada que vuelvo a ellas siento el mismo asombro que la primera vez.
Ya tenía tiempo que quería hablarte de mi experiencia con Remedios Varo, máxime ahora que se me hizo tener una edición muy padre con parte de su obra (Ed. Era, 1966) que conseguí en una librería de usado hace un par de semanas. Desde que el libro llegó a mi cada noche que siento la necesidad de que alguien me susurre un cuento abro las páginas y me dejo llevar por el olor a viejo y los mundos a los que desde muy chica Remedios Varo me llevaba.
*Dedico esta ocasión estas letras a Britt, porque sin que ella lo sepa me atrajo desde que vi un par de postales de Varo en su estuche... Preciosa, quizá te vuelva a ver pronto.
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