¡¡¡A la Daaaarrrrrwiiiiiinnnn!!!

El día de hoy se cumple el bicentenario del tocayín de mi peke: el buen y celebrerrímo Charles Darwin. Creo yo que Darwin y Einstein son los científicos más populares dentro de la población, el primero por la dizque teoría de la evolución que toooodos le atribuyen (y que de hecho no fue creador) y el segundo porque era muy burro en la escuela. No hablaré esta ocasión de los problemas de aprendizaje del físico relativista, sino del aventurero que viajó por las islas Galápagos y le dió varios dolores de cabeza a la iglesia y otra perspectiva a la ciencia.

Pues el buen Charles -acá carlitos- me llenó la pupila cuando era pequeña, recuerdo ver su cara de San Charbel en un libro que estaba en casa de mi abuela (ya te he contado mis primeras experiencias lectoras) y ver las representaciones de los pajaritos y sus picos. Yo era tan chica que no comprendía del todo de qué se trataba, pero se me quedó grabadísimo el nombre de Darwin y las demás representaciones que venían en el libro, sobre todo las caricaturas que le satirizaban en su época que son bueníiisimas jeje. Años después la teoría de la selección de las especies y sus observaciones me movieron por completo el piso y me hicieron romper con el pensamiento de la iglesia y creer de una vez por todas en la ciencia.

Está de más que te cuente de este personaje, que aunque es una figura digna de detenerse a hacer toooodo un estudio a detalle tanto de su obra como de su vida, el día de hoy lo importante es que cumple 200 años que en la pila del bautismo cantaron los ruiseñores anunciando que el buen carlitos pata de perro Darwin había nacido. Un brindis imaginario a su salú y un recordatorio más para leer El origen de las especies de nuevo, ya que este mismo año, pero en noviembre se cumplen 150 años de su publicación :)

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