Yo, lectora
Van varias personas que me preguntan por qué no escribo literatura o bien, me aconsejan que lo haga. Si ves mi perfil podrás aprecias que dice algo así como “… con complejo de escritor” y si, tengo un complejo de escritor que no escribe, al menos no literatura. Durante mi infancia tuve muchos sueños guajiros acerca de mi vocación; el más persistente fue el dedicarme a las letras. Esto me llevó a desde muy chica andar metida en talleres literarios, ir a conferencias, leer y esas cosas que supuestamente te llevan a ser escritor. Sí escribí un par de cuentos, algunos malísimos y otros tantos rescatables… pero nada que me hiciera sobresalir con un talento especial por las letras. Tengo ya años que abandoné mi interés por convertirme en escritora de literatura y me he encaminado a desarrollar otro tipo de actitudes frente a las letras. Esto lo traigo a colación porque, como ya lo dije, muchas personas me han cuestionado por qué no hago literatura y otras tantas, para mi sorpresa, me muestran sus escritos, piden mi opinión y valoran lo que les digo. Esto último me parece especialmente muy grato, ya que se siente chido que te tomen en cuenta en buena onda y aprecien la humilde opinión de su servilleta, que para ser sincera conoce poco de literatura.
Como ya lo mencioné, he estado en varios talleres literarios y me he rodeado de personas que también se interesan por escribir, como otros que ya se han consolidado como LOS escritores sobresalientes de este microcosmos llamado Victoria y ya llevado al macro, pues Tamaulipas. El procedimiento de un taller es sencillo; se leen textos de escritores reconocidos y se discuten, así como también se discuten los textos de los mismos integrantes de los talleres. Me ha tocado estar en varias discusiones -cuando se critican textos de los mismos integrantes del taller- donde se agarran al tú por tú y casi se lanzan sillazos. Incluso me ha tocado que me llamen a MÍ mal ejemplo para la juventud por un cuento que escribí hace años. Total, puedes ver muchas actitudes en los aspirantes a escritores defendiendo sus pininos en las letras o destrozando textos ajenos con la pretensión de aquel que ya es bien pro por tener añales en eso de escribir. En lo particular no tengo pelos en la lengua (si quieres te la enseño pa’ que veas que digo la verdá) y cuando he estado en estos talleres digo lo que opino por mordaz que sea, así como acepto que me digan los improperios más bajos por mis escritos: de todo se aprende y hasta te dicen tus verdades; como esa que soy un mal ejemplo para la juventú.
En los últimos talleres a los que he asistido procuro no dar mi opinión a menos que se me pida, porque ¿quién soy yo para andarles destrozando textos ajenos si ni siquiera escribo? Pues bien, cuando se me pide que dé mi opinión acerca de algo lo hago bajo el punto de vista de lectora. Sí, lo digo como público, como la que se va a la librería o a internet (porque con esto de la tecnología de la www lees libros en red que en la vida del ñor vas a poder conseguir si vives en un lugar tan alejado de la civilización librera, como mi capirucha) y te dispones a leer y/o comprar algo. En lo personal me considero lectora por placer, y si algo me gusta me lo leo *completito* tantas veces como desee; y si el libro nomás no me atrae y no capta mi atención lo dejo. Es cuestión de gustos, lo sé, pero también de qué tan buena sea la historia o qué tan bien esté escrito y esas cosas…
Tons, cuando pronunció mi opinión o mi parecer frente a un texto lo hago del lado de lectora más que de escritora; porque de escritora no tengo nada y de lectora ps nomás estos ojos que se han de comer los gusanos, pero que me han servido para leer y tener una apreciación general de lo que un lector promedio (aclaro, lector promedio MEXICANO wannabe de la literatura) le interesa.
Y es que en este poco trecho de vida me he topado con escritores que si escriben un chingo, pero que leen poco. En mi especial caso, me prefiero ver de lectora que de escritora, porque se me hace un placer más rico... y que está en peligro de extinción.
:)
Como ya lo mencioné, he estado en varios talleres literarios y me he rodeado de personas que también se interesan por escribir, como otros que ya se han consolidado como LOS escritores sobresalientes de este microcosmos llamado Victoria y ya llevado al macro, pues Tamaulipas. El procedimiento de un taller es sencillo; se leen textos de escritores reconocidos y se discuten, así como también se discuten los textos de los mismos integrantes de los talleres. Me ha tocado estar en varias discusiones -cuando se critican textos de los mismos integrantes del taller- donde se agarran al tú por tú y casi se lanzan sillazos. Incluso me ha tocado que me llamen a MÍ mal ejemplo para la juventud por un cuento que escribí hace años. Total, puedes ver muchas actitudes en los aspirantes a escritores defendiendo sus pininos en las letras o destrozando textos ajenos con la pretensión de aquel que ya es bien pro por tener añales en eso de escribir. En lo particular no tengo pelos en la lengua (si quieres te la enseño pa’ que veas que digo la verdá) y cuando he estado en estos talleres digo lo que opino por mordaz que sea, así como acepto que me digan los improperios más bajos por mis escritos: de todo se aprende y hasta te dicen tus verdades; como esa que soy un mal ejemplo para la juventú.
En los últimos talleres a los que he asistido procuro no dar mi opinión a menos que se me pida, porque ¿quién soy yo para andarles destrozando textos ajenos si ni siquiera escribo? Pues bien, cuando se me pide que dé mi opinión acerca de algo lo hago bajo el punto de vista de lectora. Sí, lo digo como público, como la que se va a la librería o a internet (porque con esto de la tecnología de la www lees libros en red que en la vida del ñor vas a poder conseguir si vives en un lugar tan alejado de la civilización librera, como mi capirucha) y te dispones a leer y/o comprar algo. En lo personal me considero lectora por placer, y si algo me gusta me lo leo *completito* tantas veces como desee; y si el libro nomás no me atrae y no capta mi atención lo dejo. Es cuestión de gustos, lo sé, pero también de qué tan buena sea la historia o qué tan bien esté escrito y esas cosas…
Tons, cuando pronunció mi opinión o mi parecer frente a un texto lo hago del lado de lectora más que de escritora; porque de escritora no tengo nada y de lectora ps nomás estos ojos que se han de comer los gusanos, pero que me han servido para leer y tener una apreciación general de lo que un lector promedio (aclaro, lector promedio MEXICANO wannabe de la literatura) le interesa.
Y es que en este poco trecho de vida me he topado con escritores que si escriben un chingo, pero que leen poco. En mi especial caso, me prefiero ver de lectora que de escritora, porque se me hace un placer más rico... y que está en peligro de extinción.
:)

*La de la foto no soy yo, lástima... pero de todas maneras está chida la pic.
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