La Licha en el país de las maravillas
Ayer mientras estaba viendo la tele (porque cuando regreso del trabajo siempre me dan unas ganas de tomas café y ver tele que qué te cuento) di con una puesta en escena bastante interesante. Lo primero que me llamó la atención fue la escenografía y los personajes raros que estaban en mi pantalla, había una cosa que parecía piñata y una carota de gato con sonrisa macabra casi volando por el escenario. Paré la orejota y me di cuenta que además había música de fondo; pero no era cualquier música... eran unos acordes bastantes rebuscados y unos chillidos de violín muy semejantes a los que hace mi sobrino de 4 años cuando agarra mi violín. Gritos agudos y la cabezota del gato seguía volando. Supuse por los elementos decorativos, el gato de sonrisa tétrica, la cosa que parecía piñata (que en realidad era una figura bastante familiar), los chillidos del violín y los acordes rebuscados que era una ópera acá toda contemporánea acerca de nada más y nada menos que una de las historias que en lo personal me gusta demasiado: Alicia en el país de las maravillas. Ya hace años vi una genial adaptación de la historia a la ópera hecha por el compositor mexicano Federico Ibarra, en Bellas Artes en el año 2001, creo. La ópera de nuestro compositor se llama simple y llanamente Alicia, enterita cantada en español y con una puesta en escena bastante buena.
Total, me quedé viendo cómo es que el escenario de esta nueva adaptación de la Licha en el país de las maravillas no era uno cualquiera... más bien se trataba de una rampa inclinada donde se andaba a rappel dando el aspecto de volar y reptar de una manera bastante peculiar por el escenario. De entrada pues me agradó la onda visual de aquello y por otro lado me estaba agradando la música toda contemporánea para enmarcar las situaciones tan oníricas y a veces hasta caóticas de una historia como tal.
Pues la historia ya me la sé, así que esperaba ansiosamente por ejemplo la visita al Sombrerero y que saliera la Reina de corazones cortando cabezotas, esperaba para ver con qué salían de vestuario, por dónde es que salían y como iban maniobrando los demás personajes en la rampa a rappel, también esperaba qué onda con la música a ver con qué locuras salía todo aquello. Pues me eché la ópera, o mejor dicho, lo que restaba de la ópera porque ya la había encontrado empezada y pues no me defraudó del todo. De los diálogos me gustó la adaptación y los cantantes pues… de los cantantes sólo puedo decir que los encontré bastante acartonados en su actuación, ok, ok, ok… lo de ellos es la cantada, lo sé, pero un poco de matices en su trabajo no habría estado mal. Digo, por aquello de crear tensiones y distensiones que le dan más sabor a la obra y que a uno de espectador envuelve. De la música, como dije no estoy defraudada: cuando uno se dispone a escuchar algo contemporáneo puedes esperar cualquier cosa, sin embargo, el exceso de extravagancia también cansa, cosa que a ratos llega a suceder con la música que rodea esta ópera. Tiene sus ratos chidos, como el aria de la sopa de la falsa tortuga que está acompañada de una armónica, aunque en gran medida la riqueza a la apreciación de la obra es lo que visualmente sucede en el escenario (una enorme lata de campbells que contiene precisamente la sopa de la falsa tortuga, por ejemplo).
En fin, en lo particular recomendaría más que escuchar la ópera, ver la puesta en escena en la grabación de su estreno *mundial* que fue el año pasado (2007) en el Teatro Nacional de Munich. Y es que en esta obra me pasó lo contrario a mi percepción de las óperas: me capturó más la escena y lo visual, que la música misma. Por cierto, esta ópera fue compuesta por una chica de nombre UNSUK CHIN quien fuera alumna de nada más y nada menos que el buen GYÖRGY LIGETI.
Ya como apunte final sólo puedo decir que me quedo con la ópera de Federico Ibarra, de la cual en cuanto tenga oportunidad te contaré.
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Total, me quedé viendo cómo es que el escenario de esta nueva adaptación de la Licha en el país de las maravillas no era uno cualquiera... más bien se trataba de una rampa inclinada donde se andaba a rappel dando el aspecto de volar y reptar de una manera bastante peculiar por el escenario. De entrada pues me agradó la onda visual de aquello y por otro lado me estaba agradando la música toda contemporánea para enmarcar las situaciones tan oníricas y a veces hasta caóticas de una historia como tal.
En fin, en lo particular recomendaría más que escuchar la ópera, ver la puesta en escena en la grabación de su estreno *mundial* que fue el año pasado (2007) en el Teatro Nacional de Munich. Y es que en esta obra me pasó lo contrario a mi percepción de las óperas: me capturó más la escena y lo visual, que la música misma. Por cierto, esta ópera fue compuesta por una chica de nombre UNSUK CHIN quien fuera alumna de nada más y nada menos que el buen GYÖRGY LIGETI.
Ya como apunte final sólo puedo decir que me quedo con la ópera de Federico Ibarra, de la cual en cuanto tenga oportunidad te contaré.
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Corrobora con tus ojos y oídos esta ópera el sábado 19 de julio a las 16 hrs centro de México o el 23 de julio a las 12 y 17 hrs por el canal Film & Arts.
*Las fotografías son de Mondoclasico; allá la crónica y la crítica de alguien que sí estuvo presente en el evento y que sabe más que yo de estos borlotes artísticos.
Comentarios
quiero verla... contigo....
todavia no se me pasa la impresión por Wall E
:)
saludos