Se aproximan las navidades al pueblo occidental. En lo particular me choca ese lado comercial que rodea las fechas, pero bue… lo que si me he fijado es que los días que anteceden a la celebración de la natividad están llenos de ansiedad. Si no me creen salgan a los centros comerciales y a las tiendas departamentales. Como que todo el mundo anda ansioso por varias cosas, entre ellas las mentadas ‘compras navideñas’.
Acá la gente que todo el año trabajó por ganarse unos cuantos pesos está presta a gastarse su aguinaldo en lo que sea, pero que tenga colores verde, rojo y dorado. La población se prepararse para los regalitos de navidá, el intercambio, la decoración y la cena. Se tiene una especial ansiedad por visitar a todo el mundo, por darles sus mejores deseos y ‘cumplir’ con todas las amistades.

Este año –como todos los años- yo no daré regalos ni me preocuparé por esas cosas. Antes yo no daba regalos porque francamente no tenía dinero, ahora que trabajo no doy regalos porque me da flojera andar en las tiendas rodeada de gente que hace sus compras desesperadas de navidá. Así es, ya lo anuncié y creo que la familia cercana a mi coincidió que no dará regalos navideños para evitar la fatiga de ir a las tiendas a ‘adivinar’ el gusto de la otra persona para regalarle algo. Que por cierto, también siempre me ha parecido poco gentil tener ‘que regalarle’ algo a alguien por determinada fecha en especial. En lo particular me agradan más los regalos inesperados y asimismo regalar cuando me nace de corazón en cualquier día del año.

Por lo demás, pues hay cosas buenas y malas de estas fechas, por un lado se llenan los comercios y es un fastidio si se tiene la necesidad de ir a uno de esos lugares tener que esperar las largas filas que se hacen; la tele se pone cursi, pero bien cursi en la programación y te bombardean con la idea de la ‘felicidad, paz y amor’ obligadas de estas fechas. Lo bueno del asunto es que están las vacaciones en las que no estás obligado a hacer nada. Así es, si uno se queda echado en la cama por días no hay quién diga nada, máxime si es después del 31 de diciembre; se come mucho y no se reclama la glotonería, no estás obligado a arreglarte para salir y puedes recibir a las visitas en pijama.

Y aunque yo no celebre la navidad, sino que celebro saturnalias, no negaré que me agrada la cena en la que todos se reúnen, comen rico y platican chido. Las pláticas triviales de la cena navideña me agradan, al menos debo agradecer a la familia que no sea del tipo sentimentaloide que se ponen a dar discursos cursis en la cena navideña ni en año nuevo. Al contrario esas fechas son buen pretexto para hacer comilona sin pretensiones sentimentales. Se escucha jazz navideño rico y siempre queda mucha comida para los días siguientes.

Yo no sé cómo celebren estas fechas ustedes, mis lectores, pero creo que si debo concluir este breve y bastante ocioso y divagante escrito sería con una recomendación para los que acostumbran regalarle algo a toda la gente que conocen, aunque sea un caramelo; yo les recomiendo que se regalen algo, lo que sea, pero aparten una cantidad de sus pesitos para regalarse algo en estas fechas porque la neta se lo merecen.

Y en ese sentido yo ya tengo visto mi regalote…

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Osea que ya no tendré regalo u.u

Méndiga, ¿cómo estás?

Tiempo ya sin verte, esperando que estés bien. Para que veas que si entro a tu cochino blog. Seré un amante de internet pero esto de los blogs, flogs y todas esas invenciones que llevan un terminación en su nombre de 'log' no se me da.

En estos días espero caerte en tu casa, no por darte el abrazo de navidad que tanto 'ansías' sino porqeu tengo ganas de verte mensa.´

Nos estamos viendo, escuchando o al menos escribiendo jeje
Sayonara ñ.ñ

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