Sí soy una señora
Recientemente cumplí 35 años, edad que venía asimilando casi desde noviembre pasado. Contrario a varias personas a mí no me molesta cumplir años, incluso propongo planes para hacer del día algo especial, comiendo algo rico y compartiendo mi pastel favorito. No voy a negar que de un par de años para acá, específicamente desde los 33 los meses previos a mi cumpleaños comienzo a reflexionar sobre el momento de la vida en el que estoy: el lugar emocional, familiar, espiritual, amoroso, financiero y biológico. Si voy un poco más atrás en mis escritos y diarios veo a mi yo de hace cinco, seis, diez años como alguien distinta, a veces más atrevida, a veces con más miedo, con energía y también con mucha soberbia. Los años hacen que muchas emociones y posturas se templen, que uno comience a verse en el espejo no solo para notar nuevos rasgos o silueta, sino también a ver en el espejo biológico que el cuerpo ya no procesa los ciclos como antes. Recuerdo que en mis tardíos 20s me sacab...