Gordita amigajonadita
Tenía mucho que no terminaba una rutina a mentadas de madre y eso volvió a suceder el domingo que cambié el lugar de entrenamiento, troté una distancia más larga y se me ocurrió ir y venir en bicicleta. Como reza la frase común de los borrachos “si no supiera que era cansancio, me hubiera ido a internar”. A diferencia de las primeras dos semanas de entrenamiento que llevé muy relajado el asunto, la tercer semana me apliqué más y para variar un poco decidí que iría a una unidad deportiva que queda más lejos que la pista donde normalmente hago mis vueltas. Y no estuvo tan mal la decisión, salir de mi zona de confort siempre es una bueno porque hace que vea cuáles son mis debilidades. En mi caso me di cuenta que estoy pesada, muy, muy pesada. Resulta que la pista donde troté tiene un par de subidas y cambios de terreno que hicieron que viera mi suerte. Eso me hizo recordar a mi profe de box cuando me regañaba porque subía de peso y me decía que lo que iba subiendo era como si lo ...