Querer escribir y no hacerlo. Querer leer y no hacerlo.
Desde hace un par de meses estoy en un bache de desmotivación. Crisis de los veintitantos diría mi ex. Quizá no sea solo un bache, quizá sea una zanja o cuando amanezco más optimista lo veo como una trinchera. Maldición de Sísifo, la piedra de la vida cotidiana que llevamos día a día. El caso es que durante este año he pasado de días de euforia escribiendo como poseída, a días en los que no tengo ni ganas de contestar los mensajes de whatsapp para no realizar un discurso que lleve el mínimo de esfuerzo intelectual. También hay días en los que me pongo a leer como atascada y otros en los que no quiero saber NADA de libros. Cosas que supongo le pasan a las personas cada cierto tiempo. Ayer estaba leyendo un oasis llamado Sándor Márai y aunque he disfrutado todas y cada una de sus líneas en ese momento simplemente no conectaba. Leer no siempre ofrece la solución. He estado escribiendo un par de cuentos y proyectando algunos ensayos y créanme, no es la intención de la musa ni la fam...