Escribir o no escribir... esa es la cuestión.
Los días más 'ocupados' para mi son de lunes a miércoles, no porque tenga la gran cantidad de actividades físicas, sino porque son los días que destino para escribir los pequeños guiones que llevo a radio y la columna que publico en un diario local. A esta hora en la que estoy cansada, quiero dormir y desconectar el cerebro para dedicarme a leer alguna novela o ver algún programa de TV que no requiera mucho esfuerzo mental, me vienen muchas ideas para desarrollar. Lo malo (o bueno) es que las ideas son más rápidas que mi capacidad de asimilación y tienen que ver tanto con mi tesis como con lo que quiero publicar esta semana en el periódico. En este momento no sé si escribir (eso restaría horas de mi sagrado sueño y haría que mañana ande como zombie) o irme a la cama acosada por las ideas que rondan mi cabeza. . . . La cama me llama... trataré de escribir entre mis almohadas.